Lo que Aprendí de mi Trekking a las Torres del Paine – Parte 1

Ya se cumplieron 3 años (¡cómo pasa el tiempo!) desde que, junto a mi hermano, iniciamos el trekking de la famosa “O” en el Parque Nacional Torres del Paine. Me encantó este viaje, estoy tan feliz de haberlo hecho, y si bien siempre aprendo algo de los lugares a los que voy, este implicó aprendizajes claves para mí.

Completamente entusiasmados, tomamos un bus desde Puerto Natales directo hacia el Parque Nacional. Llenamos nuestra botella con agua, nos pusimos nuestras mochilas, y con la cámara de fotos en mano, nuestros chocolates, comida y más, partimos nuestra aventura.

El camino al primer campamento al que nos dirigíamos era de 5 horas, según lo indicaba el mapa, por lo que iniciamos tranquilos, motivados y sacando hartas fotos para el recuerdo. Luego de un par de horas, los 20 kg de mi mochila empezaron a significar mucho para mí, haciendo mi paso aún más lento que en el inicio (después me enteré que para mi peso, debería haber llevado una mochila de máximo 12 kg). Empecé a desmotivarme al ver cómo avanzaba el reloj y el campamento no aparecía, hasta que finalmente aproximadamente 8 horas después de nuestro inicio (3 horas más que lo presupuestado, que créeme que con ese peso encima es significativo), llegamos al primer campamento; y yo sentía un cansancio que nunca había sentido.

Al otro día teníamos que hacer el segundo tramo de “la O” que es el más largo (por mapa algo así como 8 horas, imagínense a mi ritmo cuánto presupuestábamos que sería… Porque, efectivamente, íbamos a mi ritmo), por lo que de acuerdo a nuestra experiencia inicial me sentía un poco asustada y desmotivada.

"Lo más importante en estos casos es la cabeza, pura cabeza", me decía mi hermano, dejando claro que más que la capacidad física, lo importante era el estado mental en el que estábamos... Y aquí está la clave de todo (¡alerta de aprendizaje 1!)... Iniciamos el segundo día, partí más motivada, había descansado, teníamos 2 raciones menos de comida en la espalda y eso tenía que ayudar, ¡claro que sí!... Sin embargo creo que pasaron menos de 30 minutos (aunque no lo tengo claro, porque para mí pareció una eternidad) y ya me dolían los hombros y espalda, esa mochila era mucho para mí y me quedaban al menos 8 horas y 7 días más de ella encima... Solo pensar en eso me hizo botar silenciosamente unas lágrimas mientras caminaba adelante... (¡Alerta de aprendizaje 2!: ¿de qué pensamientos sueles alimentarte más, de los positivos o los negativos?). Seguimos avanzando a mi ritmo (¡alerta de aprendizaje 3!: el más lento va primero), y el paisaje era maravilloso, lo que motivó muchas fotos y atrasó nuestra llegada al siguiente campamento, pero ¡lo logramos! Nos demoramos en llegar (sorry hermano)... Fue duro, muy duro para mí, pero ¡lo logramos! (vale la pena repetirlo). Fue el día más difícil y el único que nos llovió (¿será casualidad?)... Sin embargo al otro día descansamos, nos quedamos en el campamento, comimos todo lo que pudimos y empezamos a deshacernos de lo innecesario, regalar la comida que pesaba mucho y que no era significativa; y lo mismo hacían quienes conocimos en el camino y con quienes nos encontramos en los campamentos (amigos y familiares con quienes sin planificarlo nos encontramos en los campamentos y que, aparte de ser muy entretenido, me ayudaron a alivianar los primeros días: ¡gracias!). Con esa reponedora estadía, las miradas al cielo, bellos glaciares a la vista, conversar en un refugio caliente y compartido, la famosa cabeza se empezó a transformar y empecé a motivarme más que antes… Aún quedaban muchos días, más paisajes (otros aún más maravillosos) y otros más difíciles, y estaba convencida de que lo iba a lograr. Así, la mochila fue más liviana y el paso más rápido (aunque muy lejos de nuestros amigos de Conaf, por lo que a nuestro ritmo lo bautizamos “Calaf”, por la marca de dulces y chocolates jajaja).


¡Continuará!... (para que no sea tan largo)... Por ahora, ¿en qué medida lo relatado hasta ahora te identifica con tu propio viaje interior?

Un abrazo,

María José Rivera

Coaching para Emprendimiento y Liderazgo

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